Padre: Abrácelos firmemente.
Permitan que ellos sepan que los aman por la mañana, al mediodía, y por la noche.
Muéstreles que ellos son un regalo,
ámelos para que se sientan bien.
Las infecciones de oídos son tan dolorosas como fáciles de contraer. Sin embargo, pueden curarse por diversos medios. Así, no solo los medicamentos son útiles en el proceso de recuperación. En en esta entrega, te mostraremos algunos tips que puedes poner en práctica para curar las infecciones de oídos.
Siempre es bueno saber sobre las enfermedades que podemos llegar a padecer. Por eso, te contaremos cómo se produce y cuáles son los síntomas de la infección de oído.
Una infección de oído puede producirse a causa de la presencia de un virus o una bacteria en el oído medio. Esta puede ser provocada por acumulación de cera, infecciones respiratorias, alergias, deficiencias nutricionales o heridas internas.
Sus principales síntomas son:
Con seguridad, la sal es el remedio de más fácil acceso para curar las infecciones de oído. Haz lo siguiente: Calienta 1 taza de sal entre 3 y 5 minutos. Coloca la sal caliente en una media vieja y ciérrala con un nudo o una banda elástica. Cuando la sal tenga una temperatura que tu piel pueda tolerar, recuéstate y colócatela en el oído infectado entre 5 y 10 minutos. Repite esta práctica a diario, tantas veces como te resulte necesario. El calor te ayudará a eliminar los fluidos, reducirá la hinchazón y te aliviará el dolor.
El ajo es antimicrobiano y ayuda a aliviar dolores, por lo que es muy útil a la hora de tratar infecciones en los oídos. Hay distintas formas de gozar de los beneficios de este alimento: Colócate 2 gotas de aceite de ajo en el oído infectado. Para preparar este aceite, cocina dos dientes de ajo en dos cucharadas de aceite de sésamo hasta que adquiera un tono negruzco. Cuela el ajo y espera a que el aceite se enfríe. Consume 2 o 3 dientes de ajo a diario y acelerarás el proceso de recuperación.
La albahaca también contribuirá en aliviar el dolor y reducir la infección. Para que pueda actuar, haz lo siguiente: Machaca 4 o 5 hojas de albahaca para extraer el jugo, aplícalo dentro o alrededor del oído afectado, pero evita que el jugo se cuele en el canal auditivo.
No has podido parar de toser en todo el día y los chasquidos impacientes y las miradas molestas ya se empiezan a sentir. ¿Qué estás esperando para terminar con esta situación?, ¿que el instinto asesino de tus colegas de trabajo se fortalezca cada vez más? Esto no da para más: lee este artículo con atención y conoce los remedios caseros para aliviar la tos.
Si quieres que tu presencia vuelva a ser agradable come ajo -y procura no abrir mucho la boca-. Este alimento posee muchas propiedades antibióticas y antivirales. Además, el ajo es un excelenteexpectorante, por lo que te ayudará a expulsar las bacterias y la mucosidad que están afectando a tus pulmones.
Para que este alimento sea efectivo, debes consumir de 4 a 8 dientes fríos y crudos, por día. Dado que comerlo solo tiende a resultar bastante difícil, haz algo de trampa y agrégalo a tus ensaladas o a las salsas de tus pastas -pero a último momento para que no se cocine-.
La utilidad de la miel para aliviar la tos ha sido conocida durante milenios. Esta es un gran expectorante natural que promueve la eliminación de la mucosidad.
Para gozar de sus beneficios, prepara esta simple receta. Mezcla una cuchara de sopa de miel y una taza de agua caliente. Si esta combinación te resulta demasiado empalagosa, agrégale unas gotas de limón.
El jengibre tiene conocidas propiedades antivirales. Para disfrutar de ellas, prepárate un té. Si así lo deseas, puedes agregarle regaliz y anís. Estos dos alimentos son también muy buenos para curar la tos.
Haz lo siguiente: combina 2 cucharadas de jengibre picado, 2 cucharadas de anís y 1 cucharada de regaliz en agua hirviendo. Cubre la solución y déjala descansar por 10 minutos. Cuélala y agrégale 1 o 2 cucharaditas de miel. Toma media taza cada una o dos horas, sin exceder las tres tazas diarias.
¿Cómo tratar el dolor de riñones? Puede que sea una pregunta que te estés haciendo mientras esperas el bendito día en que llegue la cita con tu médico. Si ya no puedes soportar más el dolor, hoy te explicamos algunas formas de tratarlo.
Por lo general, el afectado es solo un riñón, y la causa es a raíz de una complicación de cistitis. En estos casos, las bacterias entran a la vejiga y llegan hasta el riñón, provocando una infección. Esta es detectable a través de una cinta reactiva que utiliza el médico para analizar la orina.
El dolor de riñones puede ser desesperante y limitar la actividad normal si se trata de una afección grave. Hay varias enfermedades que se presentan como infecciones, entre ellas:
Si hay infección, lo más probable es que el médico indique antibióticos. De forma provisoria, el dolor se verá aliviado con la toma de analgésicos (no del tipo antiinflamatorios), lo que también bajará la fiebre en caso de que la hubiera.
Cuando vayas a orinar, no te levantes del inodoro ni bien creas que has terminado, por lo general la vejiga hará una pausa y continuará eliminando líquido.
Se aconseja beber mucha agua para no deshidratarse, lo que también ayudará a que se eliminen las toxinas. Te darás cuenta si estás bebiendo lo suficiente ya que el color de la orina se tornará transparente.
No realices esfuerzos físicos ni te fatigues, ya que las infecciones de riñón agotan y producen cansancio.
No es recomendable dejar pasar el dolor de , ya que puede complicarse, provocando consecuencias, como por ejemplo, daños permanentes en el tejido del riñón. ¡Acude a tu médico lo antes posible!
Los quistes en el útero son bastante comunes, y en general, no revisten de mayor importancia. En muchas ocasiones no es necesario recurrir a un tratamiento, pero cuando lo es, viene bien saber cómo tratar quistes en el útero y con qué alternativas cuentas para hacerlo.
Por lo general, los quistes uterinos no presentan síntomas; pero cuando los hay consisten en sangrado, inflamación y molestias o dolor. Tanto su tamaño como cantidad puede variar significativamente.
La forma de saber si tenemos quistes es a través de un estudio llamado ultrasonido o ecografía; este puede detectar quistes (en caso de que los haya) que contienen liquido, o bien otro tipo compuestos de tejido denso, llamado fibromas.

El médico indicará un tratamiento en base a la edad que tenga la paciente, las dimensiones del quiste y de lo que observe a través del ultrasonido. Los quistes benignos tanto como malignos deben ser extirpados en el caso de que su tamaño sea importante.
En ocasiones, bastará con medicación por un período determinado de tiempo; que se suele administrar cuando hay dolor y en casos de sangrado. Según el caso, el tratamiento puede reducirse a un chequeo cada cierto tiempo para observar la evolución del quiste; ya que en ocasiones desaparecen sin más.
El médico puede solicitar exámenes como un CA-125 y analíticas con el fin de establecer los riesgos de que se convierta en cancerígeno. Si el médico lo considera necesario, habrá que intervenir para quitar el quiste de útero realizando una laparotomía, la cual consiste en abrir el abdomen o bien extirparlo con una laparoscopia. Cuando se extrae, el quiste es enviado al patólogo para que realice un diagnóstico y determine las características del mismo.